07 noviembre 2009

En el bosque 13

SHINICHI

Sopesé las palabras de Natsuki y asentí, pero curvé un poco los labios al ver que seguía colgada de mi brazo tras haber recibido mi contestación. Sin saber muy bien si apartarla de un manotazo o pedirle educadamente que me liberase, me revolví incómodo esperando que captara la indirecta.

Tras un buen rato caminando juntos y agarrados, sintiendo de vez en cuando el contacto de la piel de su brazo contra el mío, decidí que había pasado el tiempo suficiente como para provocar una mala reacción en ella. Había accedido a perder parte de mi espacio vital en lo que llevabamos andado, y aquello era mucho más de lo que yo mismo esperaba de mi propio carácter.

Alcé el brazo y me coloqué la mano a la altura de la boca, curvándola y aclarándome la garganta de forma audible. Miré de reojo a Natsuki a través de un mechón de pelo.

-¿Te importaría...?

Tironeé un poco de mi brazo para recuperarlo y giré la cabeza para evitar fulminarla con la mirada. Estiré y encogí los dedos de la mano disimuladamente.

Estaba de mal humor. No habíamos adelantado nada ni conseguido una mísera pista de la que tirar por mi culpa. Al fin y al cabo, había sido yo quien había dado pie a que pasase lo que pasó y quien había descuidado la misión de forma alarmante. Me odiaba mucho por ello, así que me crucé de brazos y me adelanté un par de pasos para poder maldecir a gusto.

Estabamos a punto de llegar a la mansión de Kyoko cuando de repente me acordé de algo. Frené en seco y me di la vuelta, buscando a Natsuki.

-No nos hemos cambiado -Acusé señalando mi camiseta como si ella tuviera la culpa.

Apreté los dientes mientras esperaba su contestación, ignorando el fuerte olor a quemado que se colaba por entre la maleza.

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