NATSUKI
Pasaron un par de días bastante tranquilos antes de que pudiésemos retomar el tema que nos había llevado hasta aquel perdido castillo. Kyoko seguía sin salir de la habitación, todavía indispuesta, pero nos mantenía constantemente a su alrededor con cualquier excusa, como si temiese que fuésemos a salir corriendo al menor despiste. Tonterías. Tan sólo queríamos escapar a su control, deslizarnos entre las sombras hasta el bosque y hurgar entre los matorrales en busca de venenos y plantas sospechosas. Lo que cualquier pareja de recién casados haría.
Aquel apasionado beso había creado una extraña tensión entre nosotros, mucho más insoportable que la que habíamos experimentado hasta el momento. Si antes habíamos tenido que luchar contra nuestros instintos para evitar cortarnos el cuello, ahora lo hacíamos para evitar lanzarnos el uno sobre el otro como desesperados. Y para mí al menos, esto era mucho más duro, porque mi cuerpo me pedía que le robase besos y caricias... y mi cabeza me animaba a ello. Pero él me evitaba... me había rechazado aunque hubiese respondido a mi beso con pasión.
Y el hecho de pasar casi todo el día encerrados en la pequeña habitación, no mejoraba para nada la situación.
Así, en cuanto vimos oportunidad, salimos sigilosamente del edificio y nos escabullimos al bosque. Kyoko se iba con un par de criados a la ciudad a visitar al médico, preocupada por su delicado estado de salud, lo que significaba que teníamos todo el día para campar a nuestras anchas e investigar.
Dimos largas a los criados que insistían en acompañarnos, metimos en una bolsa nuestra ropa y un par de armas y nos encaminamos al frondoso laberinto verde que se extendía tras el muro. Caminamos un rato hasta que consideramos que sería imposible vernos y nos detuvimos a cambiarnos. A Shinichi no le había gustado la idea, pero yo había insistido hasta la desesperación. Tal vez el no tuviese mucho problema, pero un apretado kimono no era el atuendo más adecuado para moverse por allí. Y ya que me iba a poner cómoda, ¿qué importaba llevar un par de cuchillos extra?
-Voy a cambiarme –informé, sacando mis cosas de la bolsa que él cargaba-, estaré tras aquellos árboles. Vuelvo en un segundo.
02 agosto 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario