04 julio 2009

Indicios 12

SHINICHI

Cada uno mantenía sus propias manos fuera del alcance del cuerpo del otro. Ese beso había sido el detonante de recuerdos ardientes de juventud, batallas hacía tiempo olvidadas y algo más que no sabría describir.

La sangre palpitaba con fuerza en mis oídos. Unas veces el sonido de su frenética carrera parecía que me iba a dejar sordo, mientras que otras estaba tan concentrado en los labios de Natsuki que olvidaba que de vez en cuando debía oxigenar aquella sangre.

Sus brazos se movieron hacia abajo. Un movimiento insignificante que ni siquiera habría puesto sus manos a mi alcance, pero me adelanté. Apresé sus muñecas y las empujé hasta colocarlas contra el tronco del árbol. Después, con gran esfuerzo, dejé libres sus labios y jadeé a la altura de su cuello. Nos quedamos así durante un buen rato. Yo estaba seguro de que si no me tomaba mi tiempo, volvería a saltar a su boca sin remedio.

-No...

Intenté concentrarme en la forma del tronco.

-Ahora no...

Un último esfuerzo.

-Dejémoslo aquí...

Natsuki se deshizo de la presa de mis manos y rodeó mi pecho. Apoyó su cabeza contra él y mi corazón comenzó a insuflar sangre con más energía, como si quisiera darle a entender que trabajaba sin descanso en este cuerpo.
El aire movió su pelo y a mí me hacía cosquillas, pero en aquel instante no me habría movido por nada del mundo.

No hay comentarios: